ESCANDALOS Y LOCURAS EN EL CONGRESO

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sábado, 18 de octubre de 2014

ANIVERSARIOS DE COMPAÑERITOS DEL COLEGIO Y LAS REDES SOCIALES

(Reproducción diario Clarín. Autor de la nota: Pablo Strozza)

Que Facebook no una lo que la vida desunió

Mundos íntimos. Jamás existieron esos paraísos. Antiguos compañeros crean grupos e impulsan encuentros para celebrar lo bien que la pasaban juntos y decirse cuánto se extrañan. A menudo, la realidad no fue tan así pero necesitan –pareciera– otorgarle un nuevo significado.





Mirada que lo dice todo. Pablo en su casa frente a la compu. A menudo se atreve a no aceptar “propuestas de amistad” aunque luego termina incluido en grupos que no le interesan. / NESTOR SIEIRA.Hace unos años, antes de la llegada de Internet a nuestras vidas, una mañana me levanté sobresaltado tras haber tenido una pesadilla.

Había soñado que se cumplían diez años desde que había terminado el colegio secundario y que había ido a una fiesta aniversario. Allí me reencontraba con mis ex compañeros, y la pasaba muy pero muy mal.

Con el primer mate de la mañana, aún sobresaltado, llamé por teléfono a una de las pocas personas de aquellos años con las que sigo en contacto. Ella me tranquilizó: “No Pablo, hace once años que egresamos. Sí hubo una cena a la que fui. Y no te avisé porque sabía cual iba a ser tu respuesta ”.


Y un par de meses atrás esa pesadilla se materializó del modo en el que se materializan las cosas hoy por hoy. Al abrir mi cuenta de Facebook noté que me habían incorporado a un grupo de ex compañeros de la secundaria. Cosa rara, ya que les había denegado “amistad” a muchos de ellos en esa red social. No pude resistir la tentación, y entré a chusmear. Cuando vi que uno de los comentarios de uno de los chicos que no era de mi bandita decía “Posteen lo primero que se les viene a la cabeza de los cinco años de colegio” o una frase por el estilo, no dudé: me borré del grupo de inmediato. “Si usted decide darse de baja no recibirá más advertencias de actualizaciones ni podrá acceder a los contenidos del grupo”, me advirtió Mr. Facebook. Muchas gracias señor por el aviso: eso que me dice era lo que quería leer. Tras borrarme pensé en que hubiera podido quedarme para espiar el hoy de mis ex compañeros, pero enseguida comprobé que mi decisión había sido correcta. ¿O acaso quiero estar al tanto sobre que fue de la vida de esas personas tras veinticinco años de no verlas?


La verdad que no, como tampoco quiero saber de mis ex novias en la actualidad. Que Facebook no una lo que el correr de la vida separó. Y eso no implica que no sienta aprecio por muchos de ellos, con los que podría beber algo tranquilamente, o que no sienta orgullo de que al finalizar quinto año me hayan elegido mejor compañero de la división. Sólo que no me llevo bien con esa clase de nostalgia que consigna que el colegio fue la mejor etapa de la vida de las personas. Yo la pasé mal en la secundaria: no me gustaba nada el colegio y detestaba que esas cinco horas diarias no las pudiera aprovechar de otra manera. Por eso no quiero revivir esos años.


Entonces es cuando surge la pregunta. ¿Por qué esa necesidad de militar por el ayer? ¿Por qué someter a una persona a la horrible pregunta “¿En qué andás?” cuándo hace más de una década que no se tienen noticias del otro y ese otro no puede resumir en una oración tantos años de su vida? Una amiga suele responder ante esa situación “En cosas raras”, para cortar de raíz toda clase de conversación. Considero que las relaciones personales, a todo nivel, se sostienen de manera sincrónica y no diacrónica. Y que esa suerte de nostalgia masiva es mentirosa, ya que pretende que las personas que se encuentran tras años de no verse hayan quedado congeladas en el tiempo como Han Solo en El imperio contraataca. Entonces, al enfrentarse al hoy pensando en el ayer, es cuando los cambios aterran. Y vemos a aquel rebelde sin pausa punk que batallaba contra el sistema en los shows parakulturales de Todos Tus Muertos a puro pogo en “Gente que no” y terminó como un abogado saca presos de procederes legales dudosos y con un divorcio escandaloso propio encima. O a aquella chica hermosa que prometía transformarse en modelo publicitaria (no lo logró) y que envejeció de forma genial tras parir a dos niños.


O a aquel pibe al que teníamos de punto (hoy se diría que le hacíamos “bullying”) con el que años después tuve una pelea callejera que perdí ya que me agarró entre varios y que ahora, por lo que me contaron, toca la batería en una banda de heavy metal extremo. Y ni hablar de los que son padres, que dejan en un offside violento a los que no lo somos con el relato de las vivencias de sus hijos. O lo poco que les debe importar a todos ellos mi colección de discos y libros que son, junto con mi pareja y mis mascotas, mi verdadera patria.


Muchas veces estos encuentros esconden la idea de que todos somos iguales a aquellos adolescentes que compartimos cinco años en las aulas.


Lo lamento, pero por suerte no es así.


Está bien que hoy seamos distintos. Si fuese y pensase como cuando tenía dieciocho años significaría que no evolucioné nada. Y eso sería espantoso.


Algo similar a lo que me pasó con la gente del colegio me pasó con mi familia paterna. Tras la repentina muerte de mi padre en 1998, mis tías dejaron de lado a mi madre sin ninguna clase de explicación, de una manera que me dolió. Poco después uno de mis primos se casó y no pude ir a la ceremonia ya que coincidía con el horario de un trabajo radial que tenía en ese momento. Y así fue como dejé de tener relaciones con ese linaje. Los casamientos, funerales e invitaciones a eventos de primos y tíos se repitieron como también los requerimientos de Facebook, y también en esos casos me negué a asistir o a aceptarlos en mi vida on y off line . En esta cuestión, la solidaridad familiar fue más fuerte. Y el poco apego a añorar asuntos que podían terminar en charlas violentas junto a mi derecho a dejar de lado esa parte de mi vida, también. Como dice el refrán: la familia se hereda y los amigos se eligen. Y si pasó algo grave que desconozco entre mi madre y ellos, a esta altura de mi vida no me interesa en lo más mínimo.


Por eso reivindico el derecho al olvido sin ninguna clase de culpa y la premisa de alimentar las relaciones día a día sin depender de las nuevas tecnologías. Y que quede clarito: esta clase de olvido no invalida la memoria. Por el contrario, la potencia. Por jactarme de tener buena memoria es que practico esta forma de omisión selectiva.


En esta era en la que gracias a las redes sociales encontrar a una persona es más fácil que nunca, decir no al pasado en tiempo presente es un acto que muchas veces puede ser mal visto. Y ese que dice que no puede quedar ante los demás como un ermitaño digital que odia las redes sociales. No es mi caso: soy un usuario asiduo de Twitter y Facebook, por cuestiones laborales y personales. Pero al mismo tiempo elijo cómo manipular estas herramientas. Y si bien ambas me han vuelto a acercar y me mantienen actualizado de la vida de viejos amigos que viven en el exterior, considero que hay que utilizarlas con moderación y que no hay que trasladar de manera total la vida real al mundo virtual. Por eso no me voy a mudar a vivir una vida manejada por el celular y en mis viajes en transporte público seguiré leyendo un libro antes que la pantalla del teléfono. O aprovecharé esos tiempos muertos entre un lugar y otro para pensar en nada.


La mayoría de mis amigos más cercanos no tienen ni Facebook ni Twitter ni WhatsApp. Uno de ellos, inclusive, dejó de usar teléfono celular. “Todo el mundo sabe dónde me puede ubicar y si no, no me importa”, fue su polémico argumento. Y todos nosotros estamos en contacto permanente: salimos a comer afuera o nos juntamos en alguna casa, compartimos recitales o películas o nos tomamos un café o una cervecita en un bar a la vieja usanza. Y hasta pueden pasar semanas en las que no nos veamos, pero siempre sonará el teléfono o llegará ese correo electrónico para comentar alguna pavada mediática, recomendar un disco o un libro o polemizar sobre aquel partido de fútbol que nos tuvo en vilo. El tiempo presente y los planes inmediatos cancelan la nostalgia forzada y no anulan el hecho de que en alguna reunión surja algún recuerdo memorable en forma de anécdota risueña.


Pero esta idea de revival excede las relaciones personales. Ahí están esos jóvenes que sienten nostalgia por conciertos de Sumo a los que no asistieron porque, en muchos casos, ni siquiera habían nacido. O, peor todavía, que creen que “vieron” a Sumo cuando sus ex miembros tocaron todos juntos tiempo atrás en River en un festival, ignorando que quien faltaba era ni más ni menos que Luca Prodan. “Retromanía” fue la definición que acuñó el crítico de rock inglés Simon Reynolds desde un libro muy recomendable. “En vez de ser un umbral hacia el futuro, los primeros diez años del siglo XXI resultaron ser una década ‘re’: revivals, reediciones, remakes, reescenificaciones ”, señala Reynolds para luego atacar la postura retro nostálgica tanto en la música rock y pop como en la televisión y el cine. “La nostalgia está ahora rigurosamente entrelazada con el complejo consumidor-entretenimiento: sentimos un deseo punzante por los productos que consumíamos años atrás, por las novedades y distracciones que colmaron nuestra juventud (…) Es por eso que los programas del tipo “Yo amo a los ´70/´80” son tan eficaces: el paso de nuestro tiempo está cada vez más vinculado a la procesión de manías pasajeras, modas, carreras de celebridades que rápidamente se vuelven obsoletas”, dice, y su diagnóstico se aplica tanto a la cultura de masas como a los micromundos de ex compañeros de escuela o familiares.


“¿Tenés experiencia?”, se preguntaba Jimi Hendrix, y el sustantivo es la clave. Así como antes el espectador se preocupaba por vivir el momento y el acontecimiento, hoy pareciera ser más importante registrarlo con cualquier dispositivo portátil para subirlo en una calidad berreta a YouTube y reverlo … ¿Cuándo? ¿Con quién? ¿Cuántas veces? Y de eso se trata esta reacción: de evitar que “El acontecimiento se vuelva permanente, sujeto a la repetición interminable, y el momento devenga monumento” (otra vez Reynolds).


En una paradoja del destino, mientras escribía estas líneas me llegó una invitación para una futura reunión de ex compañeros laborales. La cadena de mensajes previa en Facebook es insoportable (un protocolo formal de redes sociales a esta altura se transformó en un tema imprescindible, algo que va más allá de la convención de que escribir en mayúsculas sea sinónimo de gritar), pero la leí y le puse mi onda desde un silencio que no incomoda a nadie.


Hasta el momento no decidí si iré, aunque la situación a priori es mil veces más cómoda que otras que detallé más arriba, ya que el tiempo juega a favor al actuar desde más cerca. Lo más probable es que asista, para confirmar todo lo que escribí hasta acá. Porque uno maduró cuando se puede retirar de las reuniones temprano y entero, y que esa acción impensada en el pasado resulte desapercibida para toda la concurrencia.


Y si no voy y me quedo en casa para cenar rico y casero con mi novia, mi sentimiento de falta será igual a cero.


Enlace de la nota: http://www.clarin.com/sociedad/Facebook-vida-desunio_0_1232276938.HTML




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A MIS COMPAÑERITOS DEL COLE




sábado, 16 de agosto de 2014

GRUPO DE EXPRESION "NOSOTROS" : "ZERO" -REVISTA ROQUERA MENDOCINA-

 
(Reproducción Revista "Zero". Autor: Roly Giménez)


AYER NOMAS


El rock mendocino tuvo su desarrollo paralelo en varios departamentos del interior provincial. Sin dudas la movida más importante se dio en San Martin, lo que con el tiempo se llamó "Rock Chacarero".

El grupo pionero de ese lugar fue Nosotros, un colectivo cultural donde el "grupo eléctrico" (ver programa) formaba parte de una expresión más amplia que incluía otras artes como la pintura, la poesía y la canción acústica. Fue formado en 1980 por los hermanos Sotelo. que venían de integrar en Palmira Altama, quizá el principio de todo.

Nosotros encarnó en la época la resistencia cultural al
Proceso. La primera formación incluía a Mario Sotelo en guitarra, Tachi Sotelo en bajo, Carlos "Cordero" Rogel en batería y Carlos Calderón en guitarra. (Este último, remplazado al poco tiempo por Mario Campanella.es
el primer roquero que tuvo Rivadavia, donde formó a principio de los '80 grupos como
Ave Cristo y Gaviota Feroz.

Allí harían sus primeras armas el "Ciego" Giménez y el "Gallineto" Giménez, dos músicos claves que luego formarían Parenalila en 1985). La idea de Nosotros estaba inspirada en M.I.A. (Músicos Independientes Asociados) creada por el padre de Lito Vítale a fines de los '70.

También participaban de la experiencia gente como Octavio "Pepe" Sánchez, el "Negro" César Muñoz, Patricio Iríbary RizzieroCatapano,
entre otros.

En uno de los primeros shows presentan la revista Los Peces de la
Luz.que llegó a sacar dos números.

Con el tiempo, Nosotros se divide y queda
por un lado el grupo roquero y por otro el costado testimonial de los
hermanos Sotelo, que forman la interesante propuesta La Gente del Altillo.
Esta agrupación llegaría a participar con un tema en el compilado A Los Palos
con las Águilas grabado en
Mendoza en 1984, primera edición
local dedicada al rock mendocino.

Otra parte de Nosotros (Carlos
Rogel, César Muñoz, Rtzziero
Catapano) integraría luego el
grupo Los Berp. Más tarde el rock
chacarero tendría fieles exponen-
tes como Parenalila, los Raivan
Perez, Lodo Rojo y Quemando la
Casa, entre otras bandas aparecidas ya avanzados los años
ochenta.

Sin olvidar, por supuesto,
el recordado trío henrdrixiano La
Serpiente, aparecido hacia 1992 y
liderado por el legendario violero César Muñoz, un personaje cuya historia
excede porsí sola elhumilde espacio de esta columna.


ROQUEROS DEL ESTE MENDOCINO "ROCK Y REPRESION": MARIO CAMPANELLA -Grupo de Expresión "NOSOTROS"-




sábado, 26 de julio de 2014

MUSICOS DEL ESTE MENDOCINO: MADEM (MUSICOS ASOCIADOS)

 

(Reproducción de nota de la Agencia Regional de Noticias. Autor: Nazareno Panella)

 

Desde el margen: Músicos Asociados

del Este Mendocino.

(Segunda parte)



Darío Ghisaura: “Buscamos un espacio en común que nos defienda, que nos entienda”

ARN: En los festivales suele pasar que si no tenes forma de facturarle al municipio dependes de que alguien te facture o que bien, te cobren un alto porcentaje para “prestarte” la factura, ¿desde MADEM se podrá solucionar eso?

Darío Ghisaura: La idea seria en un futuro poder hacer lo que hoy hace la asociación de músicos de Mendoza, que al asociarte te permite facturar cobrándote un bajo porcentaje, de eso la asociación tributa, un pequeño digito queda para mantenimiento y gastos internos. Y si lo pensas un poco, te das cuenta que es la única forma que hoy las asociaciones tienen para subsistir porque no tienen otra entrada de dinero excepto aquellas que tienen un numero importante de socios y que además esos socios paguen una cuota societaria. Por eso el tema de la facturación es muy importante, ya que si el músico no tiene un trabajo formal que le permita facturar debe caer en lo que decías vos, en los vivos que te “prestan” la factura con porcentajes de hasta el veinte porciento. Ya es hora de que los señores que nos cobran los impuestos entiendan que el músico también puede ser un desocupado.

ARN: Existe el monotributo social, aunque nunca se ha difundido muy bien como funciona y donde hay que gestionarlo…

D.G.: Acá existe una verdad y hay que decirla con mayúsculas y en negritas: UN MUSICO, SI VA A TENER QUE PAGAR CIENTO CINCUENTA PESOS DE INGRESOS BRUTOS, TRESCIENTOS Y PICO DE MONOTRIBUTO, MAS LO QUE TE COBRA UN CONTADOR... ¿A CUANTO TIENE QUE VENDER UN SHOW PARA CUMPLIR SOLAMENTE CON SUS OBLIGACIONES FISCALES? Parece que aun no se entiende todo lo que conlleva ofrecer un buen show, sin contar el trabajo previo que eso necesita. Así como están las cosas, el músico está destinado a morirse de hambre.

ARN: Lamentablemente lo que planteas roza el absurdo, tributar todo un año por dos o tres show en los que te pueda llegar a contratar el municipio, sin contar las veces en las que te piden tocar gratis…

D.G.: Eso es un gran error y no quiero decir con esto que no está bien colaborar con una buena causa. Aquel que te pide tocar gratis tendría que pedírselo a esos artistas a los que les paga precios exorbitantes para que toquen en nuestros festivales. Es muy importante que los músicos, desde la MADEM o de donde sea, logren revalorizarse dentro del contexto social en donde están, porque es la sociedad la que nos tiene que reconocer, porque a partir de allí vendrá el reconocimiento de parte del estado y de los contratantes privados. Por eso lo de ir a los barrios, a las plazas. Si la audiencia no viene al show, habrá que llevarle el show a su entorno. Si un músico no tiene audiencia pues tendrá que salir a buscarla y eso será mucho mas lindo si lo hacemos hermanados.

ARN: Si se llegara a una cantidad de adherentes importantes en MADEM, ¿se podría sindicalizar en algún momento?

D.G.: Seria muy bueno conseguir eso porque el músico tendría aportes, obra social, se le daría por fin un marco legal a la actividad, pero esto esta recién empezando y la personería jurídica que se esta tramitando es de una asociación sin fines de lucro. Tendríamos que haber iniciado el trámite como una personería gremial lo que no quita que en algún momento lo podamos hacer. Todos los beneficios que consigamos serán bienvenidos. Creo que lo que buscamos es un espacio en común que nos defienda, que nos entienda. Hoy, uno de los objetivos en los que estamos haciendo foco es entender que este proceso cultural es de y para el pueblo y viene de abajo hacia arriba. Esto tan lindo que se esta armando entre los músicos del Este debe ser una hermandad organizada para producir eventos y cambios culturales desde el llano hacia la sociedad. Así la gente va a recepcionar el mensaje y se va a involucrar.

ARN: Soñando un poco, seria muy bueno a través de MADEM tener voz y voto en los presupuestos culturales…

D.G.: No es algo que sea fácil de conseguir pero no lo veo imposible. Pero para conseguir eso primero debemos estar organizados y hacernos fuertes como asociación, como grupo que defiende los mismos intereses.

ARN: Cristian Aldana (cantante del Otro Yo y socio fundador de la Asociación de Músicos Independientes) decía: “A veces es bueno meter la pata en el charco para que los que vengan de atrás no la metan”. Es decir, que la independencia servía entre otras cosas para aprender de los errores…

D.G.: Vos imagináte que yo estaba muy solo con esto y pensaba: con la edad que tengo, soy un agradecido de los logros personales que tuve, de lo que me paso en la vida, pude conocer hermosas personas, grandes músicos, estar en proyectos lindos… pero me di cuenta que también puedo hacer algo por mis semejantes, dejarle aunque sea un poco, el camino mas allanado a los que vienen, a las nuevas generaciones de músicos. Y sabiendo que seguimos viviendo en el desierto, con algunos amigos empezamos a soñar con armar un castillo, un oasis en el medio de la nada. Hoy recién estamos haciendo los planos de ese castillo y debemos ponernos de acuerdo cual es la forma que le queremos dar. Cuales son las acciones que vamos a implementar para revalorizar al músico de esta tierra. Estas reuniones han sido a mí entender los cimientos de la asociación, la piedra fundacional, queda muchísimo por hacer.

ARN: Tal vez esto ayude para que la cultura de la provincia deje de pensar que los músicos mendocinos viven solo en el gran Mendoza…

D.G.: Esa es una problemática de muchos años, si logramos ponernos de acuerdo entre nosotros primero podremos gestionar en Cultura de la provincia para todos los integrantes. Hay algo muy importante para entender y es que no hay antecedentes de que los músicos se hayan juntado con un fin como este y eso nos hace ser primerizos en el tema con todos los errores que podamos cometer en el armado de todo esto. También reconozcamos que somos músicos, artistas y que los egos a veces nos juegan malas pasadas, es algo que tendremos que superar si queremos llegar a buen puerto. Todos queremos tener espacio en un escenario y trabajar de esto, pero no hay todavía una conciencia de que si hacemos las cosas en equipo el logro va ser mejor y al ser compartido más disfrutable. Tenemos un gran trabajo por delante, esperemos estar a la altura de las circunstancias.
Para cerrar la nota comparto los objetivos sobre los que MADEM esta trabajando
a-     Difundir, preservar, priorizar y enseñar en todo ámbito y medios posibles la música de los autores, compositores, intérpretes, arregladores y directores musicales del Este de la Provincia de Mendoza.
b-     Defender los intereses inherentes al oficio de los músicos comprendidos en los departamentos de Gral. San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa y La Paz.
c-     Realizar todas las acciones que sean necesarias para el desarrollo de la cultura regional, la cual es parte fundamental en la representación identitaria de nuestra Zona Este.

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Enlace: http://www.arndiario.com/notas/ver/id/13119/2014-07-23/Desde+el+margen+Muacutesicos+Asociados+del+Este+Mendocino+Segunda+parte


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Desde el Margen: Músicos Asociados

del Este Mendocino



Dario Ghisaura nos cuenta el porque y para que de MADEM. (Primera parte)

A fines del año pasado se empezó a gestar una asociación de músicos aquí en el desierto esteño. Desde entonces la naciente entidad (con personería jurídica en trámite) viene creciendo en adherentes y propuestas. Felizmente el proyecto va tomando forma.
Uno de los principales propulsores de MADEM es Darío Ghisaura, quien junto a otros músicos locales viene presentando batalla para que sus pares de la zona Este consigan el reconocimiento cultural y social que se merecen. Por eso se reúnen una vez cada quince, veinte días y proponen encontrar una salida digna a los avatares que esta profesión u oficio según donde se la mire, le presenta a quienes la eligen. MADEM nace entonces como una alternativa grupal para que los músicos del ESTE tengan, paradójicamente, voz. Una de esas voces, tal vez la principal es la del ex Raivan Pérez, quien quiere aportar toda su experiencia a partir de las heridas y alegrías que el rock, dejo en su vida. Y desde esa convicción nos cuenta proyectos como si recién estuviera arrancando: además de MADEM, esta tocando en un trío tributo al rock mendocino junto a Andrés Carrión y Marcelo Reche. Recientemente dio una clínica de rock en Junín, y mas y mucho mas…

ARN: ¿Como nace todo esto? ¿Porque nace la necesidad de juntarse? ¿Cual fue el motor?

Dario Ghisaura: El motor es la problemática generalizada que hay en estas tierras con los músicos. Nosotros y más aun los músicos viejos venimos haciéndonos solos. Arrancamos en el Este desde la nada, porque como nosotros no nacimos en una ciudad repleta de teatros, pubs o algún otro sitio de expresión. Cuando muchos de nosotros arrancamos no existían tales lugares.

ARN: De hecho se “tomaba un lugar y se convertía al menos por una noche en un recital de rock…

D.G.: Porque no quedaba otra. Yo lo entiendo también desde una perspectiva mas amplia, en los noventa con el neoliberalismo económico, la globalización, con todos los medios trabajando en objetivos muy claros en este proceso, nos mostraron que el discurso es único, también el contenido, por mas que lleguen hasta la ultima casa del ultimo distrito. Ese discurso no es precisamente el nuestro. ¿Qué sucedió? Que destruyeron todas las culturas regionales. Entonces se ve con buenos ojos lo que sale en la televisión. Sin ir más lejos, lo ves en los canales de aire de Mendoza: cuando llega el informe de espectáculos la columnista pondera el “poto” de Shakira pero no hay espacio para lo regional. No digo que este mal, pero hay mucha cultura local para mostrar, los rulos de David Bisbal no es lo único que se puede mostrar y encima lo hacen como si fuera lo mas ejemplar que tenemos. Eso es lo que llega primero a la gente, porque tiene un aparato enorme atrás. Nos llega el chaqueño, Soledad… no tenemos nada en contra de esas producciones porque bien merecido tienen el lugar porque han trabajado por eso, pero debemos entender que estamos frente a dos procesos de cultura, por un lado la que nos llega, la que en cierta forma nos imponen y después una intra cultura, la que nace de esta tierra, en el estilo musical que sea. Son las expresiones de nuestros coterráneos, las mías, las tuyas. Entonces hagamosnos una pregunta: ¿como podemos hacer para que lo nuestro se revalorice en el ideario popular? Uniéndonos, asociándonos, es la única forma y de ahí nace MADEM.

ARN: De allí viene la idea de unirse, de decir “llevamos años trabajando cada uno por su cuenta y no funciona, es hora de juntarse para ser escuchados…”

D.G.: ¡Claro! Porque el bombardeo informativo nos ha “enterrado” y hoy al músico local hasta se lo mira con desdén, como si por ser tu vecino, lo que haga como músico no es meritorio.

ARN: Eso inclusive pasa en los pubs, una banda de Mendoza no porque sea mejor que una de acá, sino porque viene de “la ciudad” como si esos kilómetros que nos separan los hiciera tocar mejor… lo que me decías que sucede a nivel global, pasa también aquí en la provincia

D.G.: Es tan dañino esto que se hace micro también en las regiones. Entonces te encontrás con los contratantes sean privados o el estado mismo y acá creo yo, arranca la principal problemática que dio inicio a esta nueva conciencia de juntarse. En el caso de los contratantes estatales es mas grave porque son dineros públicos y con ese dinero que también es tuyo y es mío, contratan a las producciones foráneas, mientras que si participan artistas locales les dan miserias, algo que no merece el músico local.

ARN: Lo que pasa en los festivales por ejemplo…

D.G.: Por ahí va, ese es el mejor ejemplo de lo que digo, pero también tenemos que hacer un mea culpa, hemos visto como rebotan los proyectos en la sala de ensayo y hablo de músicos muy talentosos, que esperan a que los llamen por teléfono y se ponen a despotricar hacia dentro. Ahí esta faltando la gestión y MADEM aparece para cubrir esos espacios vacios, porque es indudable que hay un faltante en la gestión y hay que resolverlo en comunidad.

ARN: A partir de allí se podrán defender mejor los intereses de todos…

D.G.: Exactamente y esto también nace como una contestación, porque tenemos que ejecutar acciones concretas, como ir a tocar a las plazas para estar en comunicación directa con el que no puede pagar una entrada. Ofrecer mas talleres culturales, tenemos que estar con la gente porque somos parte de una misma sociedad.

ARN: Y porque también el músico local va a cantarle a las mismas cosas que le pasan al vecino…

D.G.: Si, porque compartimos un lugar en común, una cultura en común.

ARN: Hablando de autogestión, hay algo que es una realidad y es que los músicos terminamos siendo a veces, productores, sonidistas, iluminadores… Porque no nos ha quedado otra y eso me parece algo que se puede cambiar desde una asociación…

D.G.: Debemos entender que cada banda, cada compositor quiere que a su proyecto le vaya bien. Eso esta bárbaro y festejamos cuando a un par le va bien. Ya que entendió como y donde gestionar. Pero por otro lado se pueden encarar acciones en conjunto paras lograr objetivos en común. Como ir a tocar a las plazas. Queremos ir por ejemplo, a los cinco concejos deliberantes para explicarles de que se trata todo esto, cual es nuestra corriente de pensamiento. Para que nos acompañen en la revalorización de l artista y el músico local. Pero realmente hablamos de acompañar, no de ir con los tapones de punta, es explicarles que queremos hacer y ver con que herramientas nos pueden ayudar. Ya sean legales, legislativas, jurídicas… lo que sea. Ellos deben también, como gobernantes ser parte de las nuevas políticas culturales. Y esas políticas deben a mi entender ir a buscar las bandas a los garages, mostrar y ayudar al artista callejero, producir hechos que nos devuelvan una cultura nuestra, porque ante la topadora de la globalización es imposible solos.

ARN: Y muchos músicos terminan teniendo que vivir de otra cosa…

D.G.: Porque no pueden vivir de la música y no tienen ni para comprarse las cuerdas.

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Enlace: http://www.arndiario.com/notas/ver/id/13112/2014-07-21/Desde+el+Margen+Muacutesicos+Asociados+del+Este+Mendocino

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viernes, 28 de marzo de 2014

PLAZA DE RIVADAVIA: "HISTORIAS" DE ENRIQUE PIZZUTO


 
Publicado el 27/03/2014
           
Video producido para la presentación del libro "La plaza departamental de Rivadavia. Historias" (autor Enrique Pizzuto).
Contiene imágenes de la plaza antes de su remodelación del 2011, fotografías, citas textuales y anécdotas narradas por su mismo autor.
También presenta una entrevista inédita realizada al profesor Rayner Gusberti en 1994.
Realización: Ivana Pizzuto
Noviembre de 2011
Rivadavia- Mendoza

jueves, 23 de enero de 2014

MITOS RIVADAVIENSES: "EL ANIMA PARADA", "EL DIABLITO", "EL VIEJO DE LA BOLSA"...

La joven rivadaviense María Carina Maranesi -poeta, escritora, documentalista- nos hace llegar su escrito referido a uno de los mitos más presentes en nuestra ciudad de Rivadavia. Reseñas de la historia de un personaje real, cuyo nombre es Diógenes Recuero, y hoy se lo venera llamándolo "El Anima Parada". También aquí se adjuntan otras notas publicadas por el diario Uno con relación al mito popular en el Este mendocino.
(Ilustración:  Marcelo Marchese)

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EL ESCRITO DE MARIA CARINA MARANESI


Mito con identidad rivadaviense: “El Ánima Parada”

El ”Ánima Parada”, entre tantos otros mitos populares, de nuestro acervo, tiene una marca de identidad registrada entre muchos mitos. Se trata de un personaje real: Diógenes Recuero, nacido el 6 de marzo de 1861 y fallecido en 1903, a los 42 años. De familia adinerada, Recuero integró el grupo de los primeros aviadores y llegó a trabar amistad con Roland Garros.  Vivió en Buenos Aires pero regresó a Rivadavia para casarse con una joven viuda y tener seis hijos con ella.

Estimado y respetado por el pueblo se dedicó a la política. Integró la Honoraria Corporación, hoy Concejo Deliberante, durante varios años y llegó a ser Presidente Municipal,  (cargo de intendente), Ad honorem.

Una de las cosas más destacadas que logró fue, poco tiempo antes de morir, el lograr que la calle San Isidro, una de las principales arterias de Rivadavia, mantuviera su nombre. Este hecho lo enfrentó con los liberales que, tras la muerte de Bartolomé Mitre, pretendían imponer el nombre de éste a la calle. Su deseo era mantener el nombre del Santo Patrono de Rivadavia, venerado por el pueblo, y lo logró, pero le  generó el enfrentamiento con los más poderosos liberales del departamento. Se sumó a su abatimiento la muerte del menor de sus hijos, lo que produjo en Diógenes una enorme depresión. Cuentan que su yerno, boticario y, ocasionalmente, del partido contrario a Recuero, lo medicó por su crisis anímica. Tiempo después el primer intendente de Rivadavia moría por una dudosa “parálisis cardíaca”, según certificó el doctor Pascual Cantarella.

El cuerpo del difunto recibió sepultura en el cementerio de la calle Brandsen, donde actualmente está el Anfiteatro Municipal. El difunto estuvo allí hasta el año 1914, año en que municipalidad dispuso que todos los difuntos de ese cementerio fueran trasladados al cementerio actual del departamento.

 Nadie reclamó por el cuerpo de Recuero,  hombre ilustre, popular y con familia. Entonces debió ser llevado por los empleados municipales al “reprofundo”, fosa común. En ese momento comenzó el mito: tanto la vestimenta, por la cual fue identificado con un broche que tenía su nombre, como su cuerpo, se mantenían intactos. La conservación del cuerpo fue atribuida por algunos, al efecto del arsénico, veneno que además de causar la muerte tiene la propiedad de mantener por mucho tiempo la conservación   en los cadáveres y que tal vez, habría sido dado a Recuero como “medicación”. Pero otros, los que sabían de la bondad de su intendente, le adjudicaron a esto algo de milagroso.

 Luego aconteció otro hecho fenomenal: al tirar el cadáver en la fosa, éste cayó  parado, fue acomodado horizontalmente pero al día siguiente lo encontraron de pie otra vez y así varios días consecutivos. Ante la conmoción de la noticia que corrió de boca en boca, “El Ánima Parada”, era el nuevo milagro del lugar. El párroco de ese entonces,  encargado de proteger la fe ante creencias profanas, pidió al intendente en mando, mantener oculto tanto la identidad como la ubicación del muerto.  A donde fuese trasladado en su anonimato aparecían velas, flores y cartas de creyentes que tenían la certeza de que, quien en vida hubiese sido hombre ejemplar, después de muerto sería capaz de resolver milagros.

Comenzaron a oírse testimonios: una mujer afirmó que salvó la vida de su hijo, otros que arregló problemas económicos, algunos que resolvía entuertos de amor… Así, el milagroso mudó de lugar y siempre fue encontrado por fieles, que ya no sólo eran del pueblo sino de la provincia. Desde su oculta y continua residencia  su fama crecía.

Otra parte de la leyenda es el desafío que se imponían algunos jóvenes, tal vez presas del aburrimiento o demostradores de su “hombría”, de jugar apuestas e ir de noche al cementerio a burlarse del “Ánima”, cuentan que uno intentó arrancarle un diente de oro que tenía el difunto e instantáneamente murió de un ataque cardíaco, otros en el mismo plan de burla enloquecieron o quedaron mudos… y tantas historias más que muestran  que con los mitos no se juega…

 Los años transcurrieron hasta que un hecho marcó un destino para Diógenes, en el año en 1960, Carlos Roberto Di Fabio le pidió  ganarse la lotería para saldar una hipoteca y el santo profano le concedió el favor. Di Fabio, como agradecimiento le hizo construir un mausoleo de mármol negro que está ubicado en el cementerio de nuestra ciudad. Allí podemos encontrar múltiples placas de agradecimiento, cartas, fotos, carpetas de estudiantes, yesos, trenzas de jovencitas, chapas de patentes de vehículos, etc.

 Éste es nuestro mito, y como todos los mitos tienen un fin ejemplificador y de identificación cultural de un pueblo, tal vez un símbolo de que tras la muerte se continúa el buen obrar, que como Diógenes Recueros, Rivadavia no quiere dejar de mantenerse en pie, no se tumba horizontal, persiste en su obstinación de enfrentar erguido su destino.
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(Reproducciones de Diario Uno)
Lunes, 05 de septiembre de 2011
 

Un cadáver siempre en pie

 

Esta es la increíble historia de Diógenes Recuero, un rivadaviense que se convirtió en mito cuando abrieron su tumba un año después de su muerte, y se sorprendieron con el hallazgo.

(Autor:Enrique Pfaab)

Carlos Roberto Di Fabio quería ganarse la lotería. ¡Quién no! Para tener más chances decidió hacerle una promesa a una figura mítica de Rivadavia, su pueblo natal. Eran los principios de 1960 y el Ánima Parada tenía miles de devotos en la zona, pese a que la fe popular era combatida fervorosamente por el párroco local. Sin embargo, desde hacía años atendía los ruegos que se le hacían, desde los más mundanos a los más trascendentales. Dicen que sanó enfermos, ayudó a rendir exámenes, promovió el bienestar económico y conformó parejas.

El Ánima Parada no es otro que el espíritu de Diógenes Recuero, quien de vivo y de muerto enriqueció la historia de su tierra.

Nació el 6 de marzo de 1861, y los 42 años que estuvo en este mundo fueron intensos y convulsionados. De familia de buen pasar, Recuero integró la selecta cofradía de los primeros aviadores y llegó a trabar amistad con Roland Garros, pionero de la aviación francesa. Dicen que su billetera, sus actividades, su porte y buen vestir le dieron fama de galán, principalmente cuando vivió en Buenos Aires. Pese a ello, regresó a Rivadavia para casarse con una joven viuda y tener seis hijos con ella.

Sus relaciones personales y familiares lo llevaron a la política. Integró la Honoraria Corporación, hoy Concejo Deliberante, durante varios años y llegó a ser presidente municipal, lo que sería en la actualidad el cargo de intendente, entre los años 1897 y 1901.

La batalla más dura en su vida como funcionario la libró en 1906, apenas cinco meses antes de su muerte y cuando era concejal. Siendo él radical, se enfrentó duramente con los liberales, quienes pretendían imponer el nombre de Bartolomé Mitre, recientemente fallecido, a la calle San Isidro, una de las principales del pueblo. Evidentemente la lucha la ganó Recuero, ya que esa arteria todavía lleva el nombre del santo.

Esa pelea en contra de las familias más poderosas de la zona, sumada a una crisis depresiva por la muerte temprana de su sexto hijo, mermó sus energías, y el 30 de junio de ese año murió sorpresivamente, siendo todavía un hombre joven, por una “parálisis cardíaca”, según certificó el doctor Pascual Cantarella.

El fallecimiento de Recuero generó tantas dudas como hipótesis, que fueron desde la más terrible a la más vil: suicidio; envenenamiento por codicia o venganza; sífilis. Todo fue creído, desmentido y vuelto a creer.

El cuerpo del difunto recibió sepultura en el cementerio de la calle Brandsen, donde actualmente está el anfiteatro municipal.

Diógenes Recuero tuvo hasta 1914 el destino tradicional de cualquier muerto: mucho silencio y ninguna actividad. Sin embargo, ese año la municipalidad dispuso que todos los difuntos de ese cementerio sean trasladados a uno nuevo.

Nadie se preocupó en ese momento por el cuerpo de Recuero, pese a haber sido un hombre ilustre, popular y con familia.

Lo cierto es que debieron ser los empleados municipales los encargados de desenterrar el féretro y abrirlo para tirar sus huesos en el “reprofundo”, como llaman los sepultureros a la fosa común. Allí comenzó el mito.

Cuando los obreros abrieron el cajón el cuerpo estaba intacto, su vestimenta impecable y el peinado como en sus mejores épocas de galán. Parecía que hubiera fallecido el día anterior y no 8 años antes. Los racionales atribuyeron este fenómeno al veneno o a los medicamentos suministrados a Recuero. En cambio, los sensibles hicieron correr el rumor rápidamente.

Pero lo más increíble comenzó a producirse a partir de allí. Cuando el cadáver de Recuero fue tirado a la fosa y cayó parado. Los trabajadores debieron obedecer la orden de bajar y acomodarlo horizontalmente, pero fue en vano: a la mañana siguiente el cuerpo apareció nuevamente erguido. Esto se repitió varios días, y ya al segundo aparecieron las primeras velas y flores junto al foso.

En el cementerio y por consejo de la Iglesia el cuerpo comenzó a ser mudado de lugar y ubicado en sitios ignotos. Sin embargo, todas las mañanas un ramo de flores y una vela señalaban el nuevo domicilio del difunto. A esa altura, Diógenes Recuero ya tenía sus primeros fieles y estos se multiplicaron rápidamente cuando hizo su primer milagro, sanando al hijo de una mujer desesperada. Ya era el Ánima Parada, y para disgusto del cura párroco su fama se extendió por todo el Este y llegó a ser mencionado en el resto de Cuyo.

Fue por 1963 cuando Carlos Roberto Di Fabio apareció por el cementerio con sus ansias de ganarse la lotería. El devoto le prometió al Ánima Parada que le construiría un mausoleo como Dios manda si le cumplía ese deseo. El 31 de octubre de ese año Di Fabio hizo levantar una magnífica bóveda de mármol negro con un mínimo porcentaje del premio mayor de la Lotería de Mendoza. Después regresó a San Rafael, en donde se había radicado hacía un tiempo. Gracias al pago de la promesa el Ánima Parada dejo de vagar por las seis manzanas del camposanto y pudo descansar en paz.

Hoy todavía Diógenes Recuero tiene sus fieles, aunque son muchos menos que en sus años más gloriosos. Le dejan ofrendas de todo tipo, de acuerdo al pedido: desde vestidos de novia hasta carpetas de estudio, pasando por chapas patentes de autos, juguetes y placas de bronce.

A esta altura usted debe saber que este texto también es milagroso. A la mujer le otorga la belleza perfecta y al hombre la virilidad eterna. El único inconveniente es que su poder es imperfecto, tal como la crónica que lo contiene, y su efecto se desvanece con la lectura de esta última palabra.

 
 
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Lunes, 01 de abril de 2013

Esos inquietos espectros que todavía rondan por Rivadavia

 

Cada historia tiene una pizca de verdad y un montón de fantasía. Además, ¿quién se anima a levantar la mano para asegurar que no sean ciertas?
(Autor:Enrique Pfaab)

 

Todo pueblo tiene sus propias leyendas y mitos. Una o varias. El departamento mendocino de Rivadavia no es la excepción. Algunos de ellas se escuchan sólo allí pero otras, con algunas variaciones, también se las puede oír en otras zonas de la provincia y también en diferentes regiones del país.

Hay mitos que han ido perdiendo su fuerza y sólo se recuerdan en algún asado. Pero otros se mantienen vigentes, y todavía hay quienes cuentan alguna experiencia propia y cercana en el tiempo.

Rivadavia tiene la fortuna de que varios de ellos ya no se olvidarán, pues el profesor Gustavo Capone, en su libro Rivadavia, las historias de su Historia, se ha tomado el trabajo de dedicarles algunas páginas. Entre esas leyendas propias está la de Diógenes Recuerdo, quien se transformó en el Ánima Parada después de su muerte, y tiene todavía algunos fieles que le piden favores y le hacen promesas.

Una de estas crónicas ya lo tuvo como protagonista.

Pero hay otras igual de interesantes aunque no tengan la capacidad (ni el objetivo) de hacer milagros y cumplir pedidos.
Capone rescata entre esos mitos el conocido como “El diablito”.

Según cuentan en la zona, hace ya muchos años un bebé fue enterrado vivo cerca de la calle El Molino. Por algún motivo que no sobrevivió a los años, el pequeño fue considerado un ser maldito. Cruelmente, para evitar que su poder terminara destruyendo la comunidad, se lo condenó a muerte y debido a que nadie se animó a cometer el infanticidio, el bebé fue enterrado vivo a la vera de esa calle. Dicen que a partir de ese momento y todavía hoy, hay noches en las que se escucha su llanto.

Un atardecer, hace ya mucho tiempo, un hombre de la zona lo escuchó cuando regresaba de su trabajo en la viña. Miró hacia el lugar desde donde provenía el sonido y fue a tratar de encontrar a la criatura que lo producía. Cuanto más caminaba el llanto más se alejaba. El hombre, casi sin darse cuenta y siguiendo ese lamento como si fuera un canto de sirenas, terminó alejado de las casas y metido en medio de un campo inculto. En ese momento, según contó después, comenzaron a aparecérsele algunas sombras espectrales. “Eran las figuras de personas y animales”, recordó, conmocionado.

Por suerte para él, poco después se cruzó con un tomero que andaba recorriendo los canales. Éste lo rescató de la ensoñación y le aconsejó que regresara por donde había venido. “Ese llanto es el del mismo diablo”, le dijo.

El llanto siguió desvelando a los habitantes por años, hasta que se transformó en un sonido frecuente y común. Todavía hoy dicen que se escucha, especialmente en algún atardecer sereno. Incluso algunos aseguran que hay noches en que el espíritu golpea las puertas y ventanas de algunas casas. “No hay que abrirle. Más vale esperar a que se vaya solo”, dicen.

En el libro del profesor Capone también se rescata el mito al que llaman “La bruja”. En realidad no muchos, la han visto pero dicen que aquel que fue el primero en divisarla sufrió un efecto que todavía le dura.

La versión dice que esto ocurrió en la calle California del distrito de La Libertad, hace ya una punta de años. El protagonista del episodio fue un niño que regresaba esa tarde de un cumpleaños. El culillo venía caminando distraído por el callejón cuando sintió un escalofrío que le recorrió la espalda y giró para ver detrás de sí. Entonces divisó una figura espectral que parecía ser una bruja.

El chico corrió y corrió desesperadamente. Su abuela se cruzó con él y logró detenerlo. Después de calmarlo un poco el niño le contó la visión. La mujer se dio cuenta de lo aterrado que estaba y que hasta se había orinado.

Esa fue la última noche que el chico habló fluidamente. Después enmudeció. Lo llevaron al médico para ver si su silencio respondía a alguna razón física, pero el galeno no encontró defectos y diagnosticó que la mudez se debía al trauma emocional.

En la zona dicen que este niño, ya hombre, todavía vive y que sigue sin articular palabra.

Otros aseguran haber sentido esta maléfica presencia pero, antes de detenerse a mirar, decidieron escapar despavoridos.
En Rivadavia también hablan del “Alma Blanca”.

Dicen que esto sucedió hace más de un siglo, en el patio de una casa de la calle La Libertad.

El profesor Gustavo Capone dejó constancia del relato de los lugareños, quienes afirman que en esa casa vivía una mujer y en ese patio crecía un eucaliptus. Cierto día la mujer avistó en una rama del árbol un nido repleto de pequeños huevos.

Esperó largo rato para ver qué pareja de aves eran las que habían decidido empollar allí, pero ninguna apareció.

Entonces resolvió treparse al árbol a buscar el nido con la intención de tratar, de alguna forma, de incubar los huevos.
Trepó hasta estirar su brazo y rozar el nido con la punta de los dedos. En ese momento el pie en donde apoyaba todo su peso resbaló de la rama y la mujer cayó. Tan mala fortuna tuvo que se desnucó y murió en el acto.

Desde ese momento, especialmente las tardes soleadas de abril, su alma llora a los pies del eucaliptus. Los habitantes de la zona dicen que su presencia no genera miedo. Al contrario, la invocan cuando presienten algún peligro y le piden que los proteja.

Hay otros mitos que se mantienen vivos en la zona. Algunos son adaptaciones de otros similares que circulan por otras regiones, como por ejemplo aquel que en Rivadavia llaman “el Cara de Perro” y que no es otro que “el Hombre de la Bolsa”.

La versión rivadaviense dice que hace muchos años existió en la zona un hombre al que apodaban el “Cara de Perro” por sus facciones toscas y que algunos veían parecidas a las de un can. Siempre cargaba una bolsa en donde juntaba cosas inútiles. Vivía en una covacha, a orillas del río Tunuyán y dicen que comía carne cruda. La gente, especialmente los niños, huían de él, ya que le temían por su aspecto y su mal olor. Los padres aprovechaban esto para lograr que los niños revoltosos se aplacaran y les decían que el Cara de Perro se los llevaría en su bolsa si no se portaban bien.

Otros padres de otras latitudes han usado la presencia de algún ciruja para atribuirle tan cruel costumbre y darle mayor sustento a sus amenazas. Quien escribe conoció al viejo Richard, un desengañado de la vida que se había refugiado en una choza y que vivía de la bondad de algunos vecinos.

Algunos quisieron asustar a los niños con él, pero Richard resultó ser demasiado simpático y charlatán, y los pibes terminaban buscando su compañía y trataban de hacerlo reír, de que lanzara su entrecortada carcajada sin dientes.

Cara de Perro ha muerto hace mucho. El viejo Richard también. Ahora son parte del folclore de la zona donde vivieron, donde todavía abundan los mitos y las creencias.

Después de todo, la vida es más humana con ellos.
 
 
 

 
 
 

lunes, 30 de diciembre de 2013

GALLINETO: PALMIRENSE ROQUERO DEL ESTE MENDOCINO

 (Reedición de Diario Uno. Autor de la nota: Enrique Pfaab  pfaab.enrique@diariouno.net.ar)

Rocker de la clase trabajadora

 

Gallineto. Personaje querido y respetado en las comarcas de la música, este palmirense que a los 18 se enfermó de rock reparte sus horas entre las canciones y su tarea de celador.
 

Sergio Darío Giménez es un perfecto desconocido. Si se pregunta por él, nadie podrá aportar un solo dato. Ninguna seña. En cambio si la consulta es por un tal Gallineto Giménez la respuesta unánime será: “¡Cómo no lo conocés…!”. Uno y otro son el mismo tipo. Aquel es su nombre... ¿real?, en cambio Gallineto es con el que fue bautizado este tipo que es emblema del rock esteño y mendocino.

“Una vez estábamos jugando al metegol en Palmira y le canté un gol a un tipo. El loco dijo: '¡Mirá, si este hijo de puta parece un gallineto!' Me lo dijo de caliente, nomás. Fue sólo eso… Y fui. No me saqué más el apodo”, cuenta este hombre que anda por los 51.

A los 11 tuvo un bombo, a los 13 tomó algunas clases de guitarra criolla, “pero era mucho folclore y dejé, y a los 18 me enfermé de rock”.

Acepta que “gané algo de guita con la edición de los discos”, pero también cuenta que siempre tuvo que tener un trabajo dentro del sistema. Hace un año es celador en el Instituto de Formación Docente y Técnica 9-001. Antes fue panadero, jardinero, mozo, ayudante de cocina, administrativo, lustrador de muebles y “chofer de gente non sancta.

Hice de todo, loco. Y no agarré algunos laburos de mucha guita porque no iba a poder tocar”, dice sin que se pueda diferenciar qué es absolutamente cierto y que es en tono de broma. “Me faltó ser trapecista, nomás”.

Y agrega: “El de celador es un laburo como cualquiera, pero en un ámbito copado, cerca de casa y conseguido a los 50”.

Para los más jóvenes al Galli se lo asocia con su última banda: Gallineto y Los Trenes. Pero antes formó otras, todas rockeras y con una fuerte repercusión. “Todos lo quieren en San Martín, Rivadavia, Palmira, Mendoza, hasta en Inglaterra tiene un fan. Si hubiera nacido en otro país quizás sería famoso y millonario, pero igual lo querríamos”, dice Marcelo Fortunato, el calvo baterista que saca chapa de haber tocado con él. “En cualquier parte lo saludan y le pagan un trago. Alguna vez lo hicieron con Discépolo a cambio de una canción”, agrega. Y no exagera.

Enlace:  http://www.diariouno.com.ar/mendoza/Rocker-de-la-clase-trabajadora-20131201-0023.HTML

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Una de Gallineto...



miércoles, 9 de octubre de 2013

MADRE ROQUERA RIVADAVIENSE EN CAPITAL FEDERAL

 
 

 
MAMA RIVADAVIENSE ROQUERA EN CAPITAL FEDERAL

Ana Sabatini en una emotiva reunión roquera, donde su hijo José actúa con el trío que integra:  Testa Brothers.
La emoción de Ana radica en la felicidad de ver tocar a su hijo de pie junto Nico ...
-batero- y Franco -bajista, cantante y animador del trío-, quienes vienen desparramando rocanrol desde que tenían catorce años en el interior de La Pampa.

José Carlos Usero ha superado con mucha fuerza largos meses de imposibilidad de moverse debido a un traumatismo de cráneo que lo llevó a una rehabilitación intensa, cuyo resultado ha concluido tocando de pie en el escenario, frente a una de sala llena que ovacionó la recuperación y el espíritu de querido guitarrista, quien se lució con su viola y sus pedales de efectos ante la presencia de los kinesiólogos que lo atendieron durante todo el tratamiento médico.